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La hiena cavernaria (Crocuta crocuta spelaea) fue una subespecie de hiena que habitó Europa y Asia. Habitaba lugares al aire libre y de ambiente frío, como estepas o praderas. Cuando llegaba el invierno y el hielo avanzaba, este animal se escondía en cuevas para refugiarse. Al entrar en las cuevas, solía encontrarse con otros depredadores como el hombre de Neandertal, el oso cavernario o el león cavernario.

Hábitos alimenticios Editar

Como las hienas actuales, las hienas de las cavernas acumulaban los huesos y cuernos de su comida en sus cubiles para consumirlos más tarde o para jugar, aunque es una incógnita si estos provienen de animales cazados o eran carroña. Los estudios de los restos animales en cubiles de hienas en el Karst Bohemio muestran que el caballo de Przewalski era aparentemente su presa más común, representando entre 16 a 51% del total, lo cual se corresponde con la preferencia de las hienas manchadas actuales por las cebras. Su presa más grande era el rinoceronte lanudo, cuyos huesos y cráneos han sido hallados en muchos cubiles de hienas. En algunas regiones, los restos de rinoceronte abarcan el 25-30% del total del material óseo de las presas.7 10 11 Los renos eran otra importante fuente de alimentos, y componían el 7-15% de las presas de las hienas. El bisonte estepario solo constituía el 1-6% de las presas de la hiena. El ciervo rojo solo representa el3% de los restos hallados, y el ciervo gigante (Megaloceros giganteus) era incluso más raro. Los restos de fauna alpina incluyendo a la gamuza y el íbice están ausentes en algunos lugares, representando menos del 3% de las presas, posiblemente debido a su gran fragilidad.9 Las hienas de las cavernas practicaban el canibalismo en ocasiones.

Descripción Editar

La distinción principal entre la hiena manchada y la de las cavernas se basa en las longitudes distintas de los huesos de sus extremidades. El húmero y el fémur son más largos en la hiena de las cavernas, indicando una adaptación a un hábitat diferente del de la hiena manchada.1 Se estima que llegaban a pesar 102 kilogramos.6 Como ocurre en la subespecie africana, las hienas cavernarias hembras eran mayores que sus contrapartes masculinas.7 El arte paleolítico ha mostrado que retenían el pelaje manchado de su pariente africano.8

Poco se sabe de sus hábitos sociales. Su uso de las cuevas como cubiles es ampliamente aceptado, aunque también se conocen de sitios abiertos.9 Se desconoce si las hienas de las cavernas vivían en grandes clanes o llevaban una vida más solitaria, aunque los grandes clanes no se consideran probables en su hábitat del Pleistoceno.

Relaciones con otros depredadores Editar

Las hienas de las cavernas eran depredadores altamente exitosos, y eran especialmente numerosas en el noreste de Asia, donde parece que superaban a otros depredadores. Esto se deduce de la relativa escasez de restos del león de las cavernas, oso de las cavernas y lobos en las áreas en la que estos eran simpátricoscon las hienas.12

Se cree que las hienas de las cavernas son responsables de la desarticulación y destrucción de muchos esqueletos de osos de las cavernas. Sus enormes cadáveres eran una fuente óptima de comida para las hienas, especialmente al final del invierno, cuando la comida era escasa.9

Las hienas de las cavernas eran simpátricas con el lobo gris en Italia. A diferencia de las hienas, que cazaban sobre todo a animales de tierras bajas como los caballos, los lobos dependían de presas más pequeñas que vivían en pendientes como el íbice y el corzo, de modo que minimizaban la competencia. Los lobos y las hienas parecen haber tenido una relación de abundancia negativa a través del tiempo, es decir, las poblaciones de lobos se expandían a medida que las hienas desaparecían.

Interacciones con homínidos Editar

Matanzas parcialmente procesadas por neandertales y luego por hienas de las cavernas indican que las hienas podrían ocasionalmente robar las presas de los neandertales, y que ambas especies competían por la posesión de las cuevas. Muchas cavernas muestran ocupaciones alternas de hienas y neandertales.13 También se han hallado con signos de haber sido parcialmente consumidos por hienas numerosos huesos de homínido, incluyendo al hombre de Neanderthal. Los humanos modernos también coexistieron con las hienas de las cavernas, y pudieron haber tenido interacciones similares a las de los neandertales. Algunos paleontólogos creen que la competencia y depredación por parte de las hienas en Siberia fue un factor significativo en el retraso de la colonización de Alaska. Las hienas de las cavernas pudieron haber robado ocasionalmente el producto de las cacerías de los humanos, o entrar en los campamentos para atacar a los jóvenes y débiles, como hacen las actuales hienas manchadas en África. Los restos humanos más antiguos de Alaska coinciden aproximadamente con la misma época en que las hienas de las cavernas se extinguieron, lo que ha llevado a ciertos paleontólogos a inferir que la presencia de las hienas fue lo que evitó que los humanos cruzaran antes el estrecho de Bering.

En el arte paleolítico Editar

La hiena de las cavernas ha sido representada en algunos ejemplos de arte rupestre del Paleolítico Superior en Francia. Una pintura de la cueva de Chauvetrepresenta un perfil delineado de una hiena, con dos patas, con su cabeza y parte frontal con un patrón de coloración manchado plenamente distinguible. Debido al perfil inclinado del espécimen, se piensa que originalmente la pintura iba a representar a un oso de las cavernas, pero fue modificado para ser una hiena. En Lascaux, una pintura rupestre en rojo y negro de una hiena esta presente en una parte de la caverna conocida como el eje Diverticule, y se le muestra de perfil, con cuatro patas y una espalda inclinada. El cuerpo y el largo cuello tienen manchas, incluyendo los flancos. Una imagen en Ariège muestra una figura delineada de forma incompleta y profundamente grabada, que representa parte del largo cuello, pasando suavemente a parte de la extremidad anterior del animal en el lado proximal. Su cabeza está de perfil, con un hocico posiblemente re-grabado. La oreja es típica de la hiena manchada, ya que es redondeada. Una imagen en la cueva Le Gabillou en Dordoña muestra a una figura zoomórfica profundamente grabada con la cabeza en vista frontal y un cuello alargado con parte de la extremidad delantera de perfil. Tiene grandes ojos redondos y cortas orejas redondas que están situados aparte el uno del otro. Tiene una ancha boca representada por una línea que evoca una sonrisa. Aunque originalmente se pensó que representaba una criatura zoomorfa compuesta o híbrida, es probable que sea una hiena basándose en su ancho hocico y largo cuello. La relativa escasez de representaciones de la hiena en el arte rupestre paleolítico se ha considerado causada por el bajo rango de esta en la jerarquía de la adoración animal; la apariencia de la hiena de las cavernas era probablemente poco atractiva para los cazadores de las épocas glaciales, y no era buscado como presa. Asimismo, no era un rival tan serio como el león o el oso cavernarios, y carecía de la imponencia del mamut o el rinoceronte lanudo.

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